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sábado, 24 de marzo de 2018

UNA FINCA EN IBIZA

Ya escribí una vez sobre ello, el puerto deportivo de Marbella cuando salía solo. Ya escribí una vez sobre ello, el puerto deportivo. Ese recuerdo que me vino un día y que me llevó a entender que yo había estado solo en mi residencia de veraneo bastante tiempo y que pasaba algo en mí que hacía que mis amigos me huyesen. Yo ya escribí sobre ello y luego lo leí y me gustó. En parte el relato trataba del paseo marítimo de Marbella en el que parece que no hay nadie y lo que sucede es que todo el mundo está un poco más para allá, en el puerto. Entonces lo recuerdas, por el paseo marítimo no hay nadie y luego sigues caminando y entras por la parte de atrás del puerto deportivo y empiezas a adentrarte en el ambiente de fiesta de los bares de copas y así eres feliz.
El Sinatra quedaba mucho más allá, antes estaban los bares del final que desde tu sitio eran los del principio y al final no recuerdas si estuviste en el puerto deportivo o no porque el Sinatra no era el puerto deportivo, era Puerto Banús...¿Entonces temes que tus recuerdos puedan confundirte? no son más que sensaciones, la gran energía de aquel momento, la gran energía de aquel día cuando estaba cómo una moto y los amigos me huían y me cogía taxis para salir por el puerto deportivo y entraba y salía de los bares y consumía y miraba a las chicas y escuchaba música, yo solo...y con todo eso eras feliz. Entonces no recuerdas por qué los amigos pasaban de ti pero ahí está la clave, realmente lo que sucede es que estás en el segundo acto: cómo no hay amigos, sales solo. Pero no recuerdas por qué no hay amigos, eso lo ha censurado tu mente, eso lo ha censurado tu memoria. Y puede que toda la vida sea así, lugares comunes que por tediosos los ha censurado tu memoria, evidentemente es así.
Amnesia se llamaba la discoteca de Ibiza donde he pasado tan buenos ratos, en los mejores momentos más boyantes y prósperos de las empresas familiares, tal vez nos salimos de madre, tal vez no tendríamos que haber vivido tanto en el lujo, la ostentación y la apariencia y ahora me doy cuenta de todo ello. El chalet de Marbella estaba bien, era más que suficiente y los amigos de clase media de allí para mí eran más que suficiente. Luego prosperar, ir a más, ser ricos y tener amigos millonetis y una finca en Ibiza, todo eso me vino grande, todo ese mundo realmente no era para mí. En esos momentos supe que no podía adaptarme y además nunca me gustó consumir cocaína, por eso nunca me adapté, yo era un chico provinciano sencillo que era feliz con sus whiskeys-cola y que ya consideraba todo un privilegio haber vivido en un chalet en Marbella. Ese mundo no era para mí, la gente estaba muy loca...el Pachá de Ibiza, el Space...siempre hablando con gente muy guapa pero drogada, yo no me adaptaba. El chalet de marbella fue lo primero que perdimos, luego la finca de Ibiza, después el piso de Estepona, después las casas del pueblo finalmente la casa donde vivía yo solo, mi pisito de soltero. Y todas las casas que vendíamos en el negocio inmobiliario nos las tuvimos que comer. Y al final me tuve que ir a vivir de pensiones y cuando nos arruinamos completamente con el gobierno de Zapatero y la crisis sitémica nos quedaba la casa de Madrid y allí me fui a vivir con mis padres y hermanos y era cómo si hubiéramos pasado por una guerra.

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